Primoz Bizjak
Sarajevo - Grahovo - Krajina
2004/2006

Nací en un país que se llamaba Yugoslavia. Cuando tenía ocho años fuimos organizadores de los juegos olímpicos invernales en Sarajevo. Recuerdo el entusiasmo que había en nuestra escuela cuando Jure Franko, que era de mi ciudad, ganó la medalla de plata. No mucho mas tarde la geografía europea cambió radicalmente. En nuestro caso todo empezó en 1991, el dia que acabé la escuela elemental. De repente dejamos de ser hermanos.

Los eventos que ocurrieron primero en Eslovenia, luego en Croacia, Bosnia, Kosovo y Serbia los tenemos todos más o menos claros. Fueron uno de los temas principales de los medios de comunicación durante varios años, y no es mi intención explicarlos y hablar de ellos. Lo que presento es un trabajo sobre lo que queda en el día de hoy de esta »célebre« ciudad que hospedó las olimpiadas. No sólo de la ciudad sino también de vastas regiones de pueblos en algunas ex-repúblicas de la antigua Yugoslavia.

Como en el caso de Bosansko Grahovo, que hoy es una ciudad "fantasma" pero hace años en Yugoslavia era un centro importante de la región. Entre las ruinas de la ciudad, que fue quemada completamente, se encuentra "Dom Kulture Gavrilov Princip" (Centro Cultural Gavrilov Princip). Fue construído en el país natal y en honor al hombre que el 28 junio del 1914 asesinó al archiduque Francisco José (heredero al trono del Imperio Austro-Húngaro) y fue la chispa que provocó la Primera Guerra Mundial. Después de menos de un siglo y tres guerras la ciudad quedó deshabitada, pero repleta de recientes monumentos a los nuevos héroes.

La misma suerte tocó a muchísimos pueblos, regiones enteras que todavía siguen vacías, o casi. Los jóvenes no vuelven porque no hay nada, no hay escuelas, fábricas... Los pocos que han vuelto son los ancianos. A estos últimos, las ayudas internacionales, o de los mismos que quemaron su pueblo, cubren los techos de las casas destruídas. En la mayoría de los casos son rehabilitaciones muy modestas, que cubren sólo una parte del edificio, pero es suficiente para dar hogar a dos ancianos.

No es un trabajo que tiene pretensiones políticas, nacionalistas o indentificar a los "malos".Es simplemente poner la cámara delante, intentar hacer un fotografía "objetiva". Aunque creo que a nosotros, a quienes la guerra no tocó, o lo hizo solo parcialmente es difícil comprenderlo.

En todo el trabajo, un rol determinante es el representado por el uso de la cámara de gran formato, cuyas modalidades operativas condicionan fuertemente la actitud mental del fotógrafo. El lugar se escoge con tranquilidad, el encuadre es estudiado y sopesado sin prisa, la exposición calibrada. Los tiempos de ejecución son lentos, meditados y todo lo que se refleja en el trabajo resulta inevitablemente "ordenado" aunque lo que representa es el desorden.

Una parte de trabajo esta hecho de noche, aprovechando una de las características de la fotografía que la hace más penetrante en la oscuridad, respecto al ojo humano: la capacidad de "sumar" la luz en las largas exposiciones, registrando sobre la emulsión fotosensible formas y colores que nuestra vista no percibe, o percibe de forma diferente .

Primoz Bizjak

Fonte: http://www.muvi.advant.com.br
Coordenação: Fábio Channe